Una carrera pictórica apoyada principalmente en el empleo de una técnica artística impresionista, y quizás por ello hecho que los cuadros giren en torno al paisaje, la composición de figuras y el retrato, donde ha alcanzado el aprecio de la critica y del publico.

Alejandro Cabeza cultiva sorpresivamente una pintura impresionista que difiere totalmente de los estilos, las modas y lo que se lleva en este comienzo de siglo XXI. Se trata de un creador de fuerte carácter que con su forma de ser y entender el hecho artístico esta en las antípodas del gusto general.

Tiene un lenguaje personal que no se corresponde con este con los modos y las modas de este inicio de siglo y posee un mundo inequívoco de obsesiones. Es sorprendente siempre y es capaz de mantener casi constantemente hipnotizado al espectador, que acepta gozoso la visión de unos paisajes, retratos y composiciones de gran belleza. En sus obras estoy seguro que el espectador podrá contemplar una enorme variedad de temas- paisajes, marinas, retratos y composiciones de figuras tratados con una excelente técnica y también rigor didáctico, como corresponde a antiguas formulas impresionistas.

Francisco Agramunt

Adrian en Navidades


Adrian en Navidades 2009

Con dos años de edad y disfrazado de Sana Claus, refleja un retrato de un niño con una ligera mueca y ganas de jugar, fue difícil atraparlo.

CON LOS PIES SOBRE LA TIERRA

El pequeño mira compungido el apéndice que ahora se mueve con vida propia.
—Al geco no le duele, mi vida. Pronto le saldrá otra colita nueva y más bonita —le consuela su madre.
—¿A mí también me saldrá una pierna nueva? —pregunta unos meses después en el hospital.
—Pues claro.

Los últimos metros, recuerda la cara de desaprobación de su padre y sonríe. Sonríe al recordar cómo la reprendía por llenarle la cabeza de pájaros. Debía admitir su minusvalía. Aceptar como un hombre que nunca tendría una vida normal. Dejarse de tonterías y aprender a resignarse.

El viento silba tan fuerte en sus oídos que casi sofoca las voces de los miles de espectadores que gritan su nombre. Su robo-pierna, como la llama su hijo pequeño, cruje. Pero es más un grito de guerra que un quejido sumiso. Ya no sabe si corre para ganar o para recuperar su corazón, que parece haberse escapado. Y en ese mundo que su padre, a pesar de ser un buen hombre, nunca supo ver, él cruza la meta unas décimas antes que su prótesis.

Salomé Guadalupe Ingelmo "Con Los Pies en la tierra"

2 comentarios:

  1. ¡Santo cielo, no es posible!... No había pasado antes por esta entrada... Exactamente el mismo gesto. ¿Entiendes ahora lo que te digo a veces? Besos.
    ResponderSuprimir
  2. La verdad es que dura poco esa etapa, visto y no visto, como un suspiro, si, hay algo, algo tiene que haber, desde luego donde pones el ojo pones la bala.

    besos
    ResponderSuprimir

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...