Pintor Alejandro Cabeza 2001
Este retrato está dedicado a mi magnífico amigo, el pintor Vicen Montesinos Sarrión. Es un recuerdo de los grandes momentos vividos y de la profunda comunicación entre ambos en tiempos complejos; un hombre de gran talante, sabiduría inconmensurable y un conversador excepcional que siempre ha sabido escuchar.
El cuadro refleja un día de encuentro entre compañeros con ganas de pintar con luz y paisaje alrededor. Es la respuesta de un maravilloso pintor a esos estímulos, capturando la intención pura sin dar importancia a lo accesorio. Mi deseo es que el éxito siempre le acompañe sin perder esa ilusión por la pintura que nos une.
Al echar la vista atrás sobre los últimos veinte años en esta profesión, es inevitable reflexionar sobre el rumbo que tomamos. Frente a la necesidad de protagonismo y el espectáculo vacuo de algunos, el tiempo termina poniendo las cosas en su sitio. Al final, uno comprende que, para bien o para mal, la esencia de las personas permanece inmutable por el pintor valenciano Alejandro Cabeza.



