Colección Museo del Ejército, Alcázar de Toledo / Pintor Alejandro Cabeza 2016
Haber tenido el privilegio de pintar a S.M. el Rey Felipe VI para dos de las instituciones militares más emblemáticas de España me ha permitido explorar la figura del monarca desde perspectivas plásticas muy diferenciadas. Mientras que en el retrato destinado al Museo del Aire la composición se baña en una luz más fría y etérea, acorde al uniforme azul y al espíritu de la aeronáutica, en esta obra para el Museo del Ejército en el Alcázar de Toledo busqué una presencia más física y terrosa. El uniforme de diario del Ejército de Tierra exigía una pincelada más matérica y un tratamiento del color donde los tonos caquis y ocres reforzaran la sobriedad y la solidez institucional que emana de una sede con tanta carga histórica.
La virtud de estas dos obras radica en cómo el formato y el vestuario condicionan la psicología del retrato. En la pieza de 146 x 89 cm para Toledo, la escala me permitió dotar al Rey de una prestancia más monumental, centrando la atención en la firmeza de la figura y en un estudio de luces que acentúa los relieves y la mirada. Por el contrario, la versión para el aeródromo de Cuatro Vientos destaca por su pulcritud y la elegancia del uniforme de gala, donde la técnica se vuelve más minuciosa para describir los detalles de las condecoraciones. En ambos casos, mi objetivo como pintor ha sido siempre el mismo: ir más allá del parecido oficial para hallar esa humanidad serena que define al retratado.
Para mi trayectoria, ver estos lienzos integrados en los fondos nacionales de defensa supone la culminación de un diálogo entre el arte y el servicio público. Cada museo custodia una faceta de nuestra historia, y el hecho de que mis pinceles hayan podido interpretar la jefatura del Estado tanto para la aviación como para la infantería es un honor que asumo con humildad. Son dos visiones de un mismo Rey: una inspirada en la verticalidad del cielo y otra en la firmeza del terreno, pero ambas unidas por el rigor del naturalismo y el respeto que merece la representación de nuestra más alta magistratura.



