Pintor Alejandro Cabeza. Colección particular.
Este autorretrato, realizado en 2016, es uno de esos trabajos de pequeño formato donde busco capturar la frescura y espontaneidad que permiten estas dimensiones. En un perfil de tres cuartos, me presento con gorra y gafas, elementos ejecutados de forma esquemática y simplificada. Estos recursos, insinuados con trazos amplios y precisos, juegan con las transparencias y la profundidad del rostro, ofreciendo una resolución técnica sumamente fluida.
Para mí, los autorretratos son, ante todo, una forma de estudio. En ellos analizo nuevos tonos, fondos y granulados de telas sin el riesgo que conlleva un encargo externo. Son ensayos que incrementan la destreza y la visión del artista, entrenando tanto la observación como la ejecución. Estas prácticas forman parte de un análisis evolutivo y cronológico necesario en el oficio.
La pintura esconde estas peculiaridades personales que pertenecen a una tradición. Todo este ejercicio de aprendizaje, aunque a menudo invisible para el espectador, está presente directa o indirectamente en cada obra. Son, en esencia, las respuestas de la profesión en el arte de pintar, por el pintor valenciano Alejandro Cabeza.



