"Niña malagueña con copa" / Óleo sobre tela de 73 x 60 cm / Pintor Alejandro Cabeza
Con "Niña malagueña con copa" enfocado en el costumbrismo andaluz, tamizada por mi propia visión y pincelada. En esta obra, busco que la luz juegue un papel fundamental, deslizándose sobre los volúmenes de la figura y subrayando la sobriedad de los elementos que la acompañan. La mirada de la niña, cargada de una serenidad introspectiva, se convierte en el eje gravitatorio de la composición, invitando al espectador a una contemplación pausada.
La elección del tema responde a mi interés por mantener vivo el diálogo con la gran tradición pictórica española, pero aportando una frescura contemporánea en el tratamiento de la materia. He trabajado las texturas con especial cuidado, buscando que cada trazo de óleo aporte no solo color, sino también una entidad física que refuerce el carácter de la escena. El contraste entre la calidez de la piel y la frialdad del cristal de la copa me ha permitido explorar matices lumínicos que enriquecen el conjunto.
Esta pieza supone para mí una reafirmación en el placer de pintar lo cotidiano, dotándolo de una dignidad casi institucional. Al enfrentarme a este lienzo, mi intención ha sido que la técnica no oculte el sentimiento, sino que sea el vehículo perfecto para transmitir la vitalidad y la luz de una tierra tan inspiradora. Siento que este cuadro dialoga con mis obras anteriores, consolidando un camino donde el respeto por el oficio sigue siendo mi principal guía por el pintor valenciano Alejandro Cabeza.
La elección del tema responde a mi interés por mantener vivo el diálogo con la gran tradición pictórica española, pero aportando una frescura contemporánea en el tratamiento de la materia. He trabajado las texturas con especial cuidado, buscando que cada trazo de óleo aporte no solo color, sino también una entidad física que refuerce el carácter de la escena. El contraste entre la calidez de la piel y la frialdad del cristal de la copa me ha permitido explorar matices lumínicos que enriquecen el conjunto.
Esta pieza supone para mí una reafirmación en el placer de pintar lo cotidiano, dotándolo de una dignidad casi institucional. Al enfrentarme a este lienzo, mi intención ha sido que la técnica no oculte el sentimiento, sino que sea el vehículo perfecto para transmitir la vitalidad y la luz de una tierra tan inspiradora. Siento que este cuadro dialoga con mis obras anteriores, consolidando un camino donde el respeto por el oficio sigue siendo mi principal guía por el pintor valenciano Alejandro Cabeza.
Pintor Alejandro Cabeza



