Pintor Alejandro Cabeza 2013
Siempre he manifestado la importancia de la piel humana a través de la pintura. Tanto la figura como el retrato han sido, y seguirán siendo, uno de los principales géneros de la pintura figurativa, justificando por sí mismos este noble oficio de pintar.
A la hora de abordar un lienzo es fundamental tener claro cómo se va a comportar nuestro pincel. En muchas obras la figura parece ir por un lado y el fondo por otro; la piel queda "acartonada", sin dignidad corpórea. Esto suele suceder por no saber manejarse con el círculo cromático o por ser excesivamente literal con las ventajas y desventajas de las fotografías.
Pintar la piel requiere recrear una atmósfera real y armoniosa. Debemos considerar la dirección de la luz, los matices de las sombras y los reflejos del entorno. La carne humana actúa como un espejo, como un imán que recoge todo lo que la rodea y lo funde en su propio matiz.



