Pintor Alejandro Cabeza 2014
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Como si se tratara de uno de esos retratos del siglo XVI: cráneo definido, esculpido por un acentuado claro oscuro. Azorín es personaje de mirada penetrante e inquisitiva, misteriosa como la de la Esfinge, atemporal. Unos rasgos que evocan un pasado aún más lejano del que él mismo habitó. Como si contemplásemos al mismísimo Góngora de Velázquez. Las cuencas de sus ojos, hundidas, y la frente prominente contrastan con esa mandíbula excavada por la edad. Noventa y cuatro años de vida. Azorín se convierte en paradigma de los efectos que la huella del tiempo deja sobre un rostro. Es un modelo para ser pintado y estudiado recurrentemente. Ese rostro aparentemente frágil, cobra en el plano pictórico toda la fuerza que busco en un modelo.
Son varios los retratos que conservamos de Azorín en las diferentes etapas de su vida. Entre ellos cabe destacar el del vasco Ignacio Zuloaga (Guipúzcoa, 1870 - 1945), que pinta al escritor en su madurez, de perfil ante un paisaje luminoso típico del artista. Quizás este retrato de Zuloaga sea uno de los más populares de Azorín. Siguiendo con autores del norte, encontramos también el retrato de Juan de Echevarría (Bilbao, 1875 - 1931), como el anterior, ambientado al aire libre, aunque siguiendo un canon colorista y más propio del gusto impresionista. El valenciano Joaquín Sorolla (Valencia, 1863 - 1923) ejecutó, por encargo de la Hispanic Society of America con el objetivo de difundir la imagen de los rostros ilustres de la cultura española en América, un retrato muy poco conocido sobre fondo neutro, composición de tamaño natural realizada en grises, caracterizada por una pincelada suelta y espontánea, donde se representa al escritor en su madurez. Más expresionistas y coloristas serían las obras que realizó Genaro Lahuerta (Valencia, 1919 - 1976), composiciones peculiares donde se representa al escritor siempre vinculado a los libros y a la vida literaria. Siguiendo por el litoral levantino, encontraríamos el retrato obra de Adelardo Parrilla Candela (Murcia, 1875 - 1953), un magnífico ejemplo que plasma al escritor en su juventud, cuando aún llevaba bigote, en una composición muy del gusto académico. De este periodo de juventud recordaría también la obra de corte clásico y tradicional del andaluz Ricardo Baroja y Nessi (Huelva, 1872 - 1956).
A todos estos retratos habría que sumar bastantes dibujos, carboncillos y caricaturas publicitarias, que aun firmadas por artistas destacados de la época o posteriores, no dejarían de ser obras menores.
El mío es un Azorín austero, despojado pictóricamente de todo lo superfluo. He sacrificando cualquier elemento de distracción que pudiese apartarme de lo fundamental: la esencia del ser individuo, del escritor. Una búsqueda que siempre me obsesiona a la hora de pintar la figura humana, por el pintor valenciano Alejandro Cabeza.
José Augusto Trinidad Martínez Ruiz (Monóvar, Alicante, 1873 - Madrid, 1967), más conocido por su seudónimo Azorín, perteneció a la Generación del 98 y fue novelista, ensayista, crítico literario y dramaturgo.



