Retrato de  Salomé Guadalupe Ingelmo vestida de Valenciana por el pintor Alejandro CabezaRetrato de Jorge Luis borges al óleo por el pintor Alejandro CabezaRetrato en el Salón al óleo por el pintor Alejandro Cabeza Retrato al óleo de la escritora Salomé Guadalupe Retrato al óleo de Emeterio Cuadrado Díaz por el pintor Alejandro Cabeza

7/12/14

Estudio de Calaveras: Treblinka (En memoria)

Estudio de Calaveras / Óleo sobre Lienzo 46 x 38 cm / Colección particular
Pintor Alejandro Cabeza

En noviembre de 1941 en Treblinka se creó un campo de trabajo, la parte del complejo que luego se conocería como Treblinka I. A él se enviaba, a trabajar sobre todo en una cantera de grava cercana, a judíos y a polacos no judíos. A escaso kilómetro y medio de Treblinka I se construyó el campo de exterminio de Treblinka II. Para entonces Belzec y Sobibor ya estaban en funcionamiento.

Algunos de los judíos que llegaban a Treblinka eran seleccionados y enviados a Treblinka I, mientras que quienes estaban muy débiles para trabajar eran enviados a Treblinka II para ser asesinados. Treblinka era por tanto, básicamente, un campo de muerte. [...]

Como en otros campos, la línea ferroviaria llegaba hasta el interior de Treblinka. Sin embargo, a diferencia de otros campos de exterminio, como Auschwitz, Treblinka apenas tenía barracones para alojar a los prisioneros, pues los judíos llegados al campo eran asesinados inmediatamente. La esperanza de vida en Treblinka se reducía a, aproximadamente, una hora y media. Allí permanecían sólo los presos indispensables para seleccionar los objetos de valor propiedad de los deportados asesinados y para manipular y hacer desaparecer sus cuerpos: los Sonderkommando.

Una vez “barberos” y “dentistas” habían acabado su trabajo, los cadáveres estaban definitivamente en condiciones de ser trasladados a los hornos crematorios. El cabello de los difuntos era usado para fabricar textiles; el pelo de los prisioneros pasó a sustituir al de caballo por resultar una materia prima aún más barata. Ciertamente el régimen apuraba bien a sus víctimas. Tras usar su fuerza de trabajo como mano de obra esclava, los propios cuerpos eran exprimidos: la grasa se empleaba para hacer jabón, los huesos para conseguir fertilizante…

En Treblinka asistimos a la fase inicial del exterminio; nos encontramos ante los precedentes de las matanzas mucho más organizadas perpetradas en Auschwitz. En comparación, métodos sin duda torpes y toscos. Todavía estamos sólo empezando a reconstruir la sórdida historia de este lugar, cuyas huellas los verdugos intentaron borrar convirtiendo el horror en inocentes campos de cultivo.

Fragmentos escogidos de Salomé Guadalupe Ingelmo, El horror pasó por Treblinka

[1] Empresas como Schaeffler o Firma Alex Zink se vieron favorecidas por el suministro de estos materiales.

[2] Fuentes del Birmingham Holocaust Education Committee: Ver documento.

[3] Como en los campos franquistas, se alquilaba mano de obra a empresas como IG-Farben, Siemens o Krupp.

[4] El uso industrial de los cuerpos incluía grasa y restos óseos para fines comerciales del régimen.

Pintor Alejandro Cabeza

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