Pintor Alejandro Cabeza 2019
En este retrato de Salomé creo haber capturado el rescoldo de esa adolescencia que no todos sabemos conservar. Lo considero una —feliz— rareza, una imagen de gran feminidad que, precisamente por ello, titulo “Femenino singular”.
Me deslumbra ver la soltura lograda en la ejecución y la despreocupación por los detalles concretos. Hay que saber detenerse a tiempo y dejarlo estar; de lo contrario, se corre el riesgo de malograr todo en un abrir y cerrar de ojos.
Pintar supone mucho más que lanzar colores sobre un lienzo. Es imprescindible analizar lo que sucede, aprender a mirar y comprender los procesos. La pintura no es un simple pasatiempo para evadirse; esa valoración solo manifiesta la pobreza de quienes carecen de una sólida formación técnica y espiritual.




