
Autorretrato con seis años vestido de Fallero
El retrato puede llegar a ser un genero desolador, que quema, es el gran desafió del pintor, en un paisaje por ejemplo, si uno hace un árbol más bajito o más alto, no pasa nada, nadie va ha decir nada, no tiene importancia, pero en un rostro, si uno hace un ojo más alto que el otro, te van a fusilar, te van a machacar, por lo tanto el retrato exige más, se tiene que tener más nivel, más conocimiento más concepto, algunos dicen que es la gran prueba de fuego del pintor, en este genero la sutileza no se paga ni con oro y alcanza unos niveles muy altos.
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