Pintor Alejandro Cabeza
Oscar Wilde fue, sin lugar a dudas, un ser demasiado libre y franco para su época. Un individuo insólitamente rebelde y provocador cuyas ideas desafiaron las convenciones de su tiempo. El personaje frívolo que él mismo inventó terminó eclipsando a su creador, dejando para la posteridad frases que aún resuenan: "Una máscara nos dice más que una cara" o "La más profunda naturaleza del hombre se descubre en seguida".
Sin embargo, en Wilde hubo espacio para sentimientos infinitamente más nobles. Desde la esfera personal, donde afirmaba que "lo que un hombre tiene realmente es lo que es en su interior", hasta la social, con su incesante búsqueda de la utopía y la piedad.
"El Arte es lo único serio del mundo. Y el artista, el único que no es serio nunca." — Oscar Wilde
Prólogo de Salomé Guadalupe Ingelmo, Ganadora del I premio Prolongado a los clásicos (2008, Editorial Nemira).



