Colección Privada — Pintor Alejandro Cabeza
Realicé esta obra en 2004. Es un retrato espléndido que marcó un punto de inflexión en mi trayectoria. Presento a mi madre a los 56 años, con un vestido negro y una manta sobre los hombros, sentada en una sencilla silla de mimbre en el salón de casa. Con esta pieza, convierto el retrato familiar en una actualización de mi propia forma de entender la pintura.
La esencia en el arte no reside en la técnica o en la originalidad impostada, sino en la intención y el sentimiento. En la actualidad, muchas obras carecen de vida propia al convertirse en meras reproducciones desnaturalizadas. Por el contrario, yo defiendo el valor de lo inacabado; aquello que define el "saber parar" para mantener la frescura creativa.
Es preferible quedarse corto a pasarse. El boceto siempre podrá ser acabado, aunque no debiera; lo acabado está condenado a perecer bajo su propia racionalización.
Las obras han de estar vivas. Acabar más allá de la realidad suele ser propio de un hacer sistemático y efectista. Los trabajos con esencia desnudan la naturaleza del artista y revelan la verdadera personalidad de su mano por el pintor valenciano Alejandro Cabeza.



