La espontaneidad y esfuerzo del saber hacer
La espontaneidad y frescura en muchas obras de arte nos dan valores importantes en nuestras creaciones: son algunos síntomas del saber hacer, y es aquí donde se nos dan pistas donde hay una calidad-experiencia, o una revelación más destacable. El resultado de ello son artistas con oficio, pero el oficio no lo es todo en el difícil arte de pintar.
El oficio pictórico como valor único nos forma únicamente como artistas con un solo sistema, un esquema único que puede convertir nuestro trabajo en una repetición sistemática, lo que se suele llamar amaneramiento. Cada elemento ha de ser tratado con su razón, con su sentimiento y con su tratamiento más delicado.
Todos los elementos tienen su derecho propio al que hay que estar atento y perceptivo. El estudio y el análisis son, pues, totalmente necesarios para no recaer en estos simplismos creativos, teniendo que ser constantes para no priorizar idealismos como justificación o argumentación.
Somos individuos con intenciones de crear, que es como tendríamos que ser. Y no creaciones intencionadas por individuos como acabamos siendo. Mostramos la más rabiosa actualidad como innovación, tanto, que al día siguiente la desechamos por obsoleta por el pintor valenciano Alejandro Cabeza.



