Pintor Alejandro Cabeza
"La noticia del embarazo fue acogida con entusiasmo por la pareja. Decidieron ponerle al futuro miembro de la familia el mismo nombre que al hermano difunto: Rafael (“Dios ha sanado”). Efectivamente, aquel pequeño curaría la enfermedad que había irrumpido en una casa otrora alegre: la melancolía.
Apenas la contadora de cuentos le dio la buena nueva, su marido se aprestó a esquilar algunas de sus ovejas. La madre de Rafael lavó cuidadosamente los grandes montones de mullida lana, los extendió al sol, los tiñó con un gusto exquisito y los cardó e hiló pacientemente. Tejía el ajuar con premura, pues tenía todavía mucho trabajo por delante..."
obra de Salomé Guadalupe Ingelmo.
(Publicado en Los Cuadernos de las Gaviotas n. 6, 2010) por el pintor valenciano Alejandro Cabeza.



