En la ejecución de este retrato de Angélica Morales, ganadora del Certamen Internacional Ángel Ganivet realizado en 1915, he buscado establecer un diálogo profundo entre la fisonomía de la modelo y la elegancia en la pose; una síntesis plástica que trascienda la reproducción mimética para capturar la esencia de la retratada. La composición se estructura bajo un equilibrio formal donde la luz actúa como elemento definidor de los volúmenes. La modelo mostraba arraigo al posar y poseía una gran prestancia.
Esta pintura reafirma mi compromiso con el género del retrato como un vehículo de análisis psicológico y estético. Al situar a Angélica Morales en este espacio pictórico, pretendo invitar a una lectura pausada de los rasgos que definen su trayectoria y su reconocimiento académico.
-Pintor Alejandro Cabeza



