Colección particular / Pintor Alejandro Cabeza 2015.
Federico García Lorca, una de las figuras más insignes de la literatura universal y pilar fundamental de la Generación del 27, nació en Fuente Vaqueros en 1898. Su extensa obra poética y dramatúrgica se halla profundamente arraigada en los paisajes, sonidos y vivencias de su infancia en la Vega granadina, una geografía íntima y fértil cuya atmósfera rural moldeó de manera determinante su lenguaje lírico, su sensibilidad estética y su profunda conexión con lo atávico.
En una famosa entrevista concedida al diario argentino Crítica en 1934, el propio autor reflexionaba sobre ese influjo primigenio en sus creaciones: «Amo la tierra. Me siento ligado a ella en todas mis emociones.
Así, en sus grandes piezas dramáticas, García Lorca trasciende el costumbrismo para erigirse en un observador agudo y poético de la realidad campesina española. La Vega de Granada y el entorno rural dejan de ser mero escenario para convertirse en un espacio mítico e imaginario; una geografía trágica donde se representan los abismos de la condición humana, atravesados por la tensión dialéctica entre el deseo reprimido, el amor, el peso de la tradición, la fatalidad de la muerte y el incesante misterio de la creación artística.



