Pintor Alejandro Cabeza 2013
Jorge Luis Borges es uno de los escritores más importantes del siglo XX. Se le recuerda como un autor obsesionado con el tiempo, la eternidad, el infinito, el destino, los espejos y los laberintos. Obtuvo el Premio Cervantes en 1979, dejando un legado literario universal que trasciende fronteras.
El retrato muestra a un Borges de su último periodo. He optado por una composición frontal para equilibrar la mirada perdida a consecuencia de la ceguera, rectificando irregularidades fisionómicas para dotar a la obra de un aspecto renovado y equilibrado. El resultado es un retrato suelto y preciso, muy acorde al estilo inglés del que el propio Borges gustaba presumir.
Desde 1975, María Kodama fue su inseparable compañera y lazarillo, acompañándolo hasta sus últimos días en Ginebra en 1986. Este retrato busca capturar no solo la efigie del maestro, sino la dignidad y la vastedad intelectual de un hombre que, incluso en la ceguera, nunca dejó de ver el infinito.



