Este fue el primero de los dos retratos que realicé del célebre músico valenciano, José Serrano Simeón. En esta versión de 2014 opté por destacar al músico en un escorzo, utilizando tonalidades ocre para capturar esa energía activa y mirada intensa que caracteriza a los grandes compositores.
El Maestro hablaba con nostalgia del origen de las fallas y el folclore valenciano, una extensión de sus raíces que plasmaba en su música. Nos decía: “Me gustaban aquellas fallas típicas de barrio construidas con una Gracia e intención que las hacían perdurar en la memoria”.
Los músicos, al igual que los pintores, transforman la experiencia humana en armonías que inspiran y conmueven. Es una labor que trasciende el tiempo, dejando una huella imborrable en el alma de la humanidad. Este lienzo busca ser testimonio de esa autenticidad y entrega plena al arte.



