Colección particular / Pintor Alejandro Cabeza 2000
"El cara dura"
El caradura está presente en todas partes y en todos los círculos sociales. Detrás de cualquier persona, siempre hay un gran caradura. No entiende de conciencia ni de remordimientos; es oportunista por naturaleza. Aprovecha cada momento, cada instante, y no cede ante nada.
Es ignorante en su interior y obsesivo con su meta: insistente, reiterativo. Jamás se sacrificará por sí mismo ni por nadie, ni hoy ni mañana, pero intentará sacrificar a los demás en todo momento. No ofrece, pero siempre pide. Es rencoroso. No escucha, pero exige ser escuchado.
En los momentos de mayor desesperación, muestra su doble cara. Vive en su propio mundo, pero merodea en el de los demás. Cuando se le necesita, no está: es esquivo, evasivo. Es un mentiroso compulsivo, cínico y vanidoso, siempre movido por sus propios intereses.
Insaciable, provocador e instigador, distorsiona la verdad para acomodarla a su conveniencia. Es un hipócrita cuando le conviene. Y, en el fondo, no es más que un pobre hombre con la cara demasiado dura.



