Pintor Alejandro Cabeza
En esta pintura, titulada "Pastorcilla (La niña de la pandereta)", he buscado capturar la pureza y la alegría espontánea que definen la primera infancia. A través de la mirada de la pequeña y el gesto sencillo de sostener la pandereta, intento evocar ese tiempo de descubrimiento donde el mundo es todavía un lugar lleno de asombro y juegos. La infancia es, para mí, un refugio de autenticidad, y en este retrato costumbrista he querido que la luz y el color trabajen juntos para transmitir esa calidez propia de los recuerdos más tempranos.
Al retratarla con sus ropajes tradicionales, no solo busco una representación estética, sino conectar la niñez con sus raíces y su identidad. La pandereta no es solo un objeto decorativo en la composición, sino el símbolo de una banda sonora vital que acompaña la inocencia de esos años donde la felicidad se encuentra en lo más simple.
Creo firmemente que la niñez es el cimiento de nuestra historia personal, y a través de mi pincelada intento preservar esa luz interior que todos llevamos dentro. Este lienzo es mi humilde homenaje a la infancia: un recordatorio de la belleza que reside en la sencillez y la verdad de los primeros años de vida por el pintor valenciano Alejandro Cabeza.



