José María Gabriel y Galán

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Retrato de José María Gabriel y Galán / Óleo sobre tela 92 x 33 cm / Colección Universidad
de Extremadura (UEX)  rectorado de Cáceres / Alejandro Cabeza 2015


Este retrato del poeta Gabriel y Galán se incorpora a la colección y fondos de la Universidad de Extremadura (UEX). Cuelga ya en el Rectorado del Campus de Cáceres, ubicado en el centro del espectacular casco antiguo de la ciudad monumental. El mundo académico acoge así, con gran afecto y entusiasmo, a quien se reveló figura icónica de la literatura extremeña. 

El conjunto urbano de Cáceres constituye un privilegiado enclave monumental que ha sabido conservar testimonios significativos de los distintos pueblos y culturas que se han asentado en su territorio. Desde los tiempos del Paleolítico Superior hasta la gran expansión urbana del siglo XX, la capital de la Alta Extremadura custodia un rico patrimonio cultural, cuyo excelente estado de conservación propició su declaración como Monumento Nacional en 1949, y su proclamación por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1986.

Cáceres se consolida, en definitiva, como una ciudad capaz de conjugar modernidad con una extraordinaria herencia histórico-artística. Una ciudad dispuesta a ofrecer, al tiempo, servicios turísticos de primera calidad y uno de los más sugerentes viajes al pasado del circuito monumental español. El Rectorado de Cáceres desempeña también un papel esencial al respecto, pues desarrolla una creciente actividad cultural en la que destaca la celebración de festivales medievales y certámenes literarios y artísticos, afianzados especialmente a partir de la declaración de la ciudad como Patrimonio Mundial.

Mi Vaquerillo

He dormido esta noche en el monte
con el niño que cuida mis vacas.
En el valle tendió para ambos,
el rapaz su raquítica manta
¡y se quiso quitar -¡pobrecillo!-
su blusilla y hacerme almohada!

Una noche solemne de junio,
una noche de junio muy clara...
Los valles dormían,
los búhos cantaban,
sonaba un cencerro;
rumiaban las vacas...,
y una luna de luz amorosa,
presidiendo la atmósfera diáfana,
inundaba los cielos tranquilos

de dulzuras sedantes y cálidas.
¡Qué noches, qué noches!
¡Qué horas, qué auras!
¡Para hacerse de acero los cuerpos!
¡Para hacerse de oro las almas!
Pero el niño, ¡qué solo vivía!
¡Me daba una lástima
recordar que en los campos desiertos
tan solo pasaba
las noches de junio
rutilantes, medrosas, calladas,
y las húmedas noches de octubre,
cuando el aire menea las ramas,
y las noches del turbio febrero,
tan negras, tan bravas,
con lobos y cárabos,
con vientos y aguas!...
¡Recordar que dormido pudieran
pisarlo las vacas,
morderle en los labios
horrendas tarántulas,
matarlo los lobos,
comerlo las águilas!...
¡ Vaquerito mío!
¡Cuán amargo era el pan que te daba!

Yo tenía un hijito pequeño
-¡hijo de mi alma,
que jamás te dejé si tu madre
sobre ti no tendía sus alas!-
y si un hombre duro
le vendiera las cosas tan caras...

Pero ¡qué van a hablar mis amores,
si el niñito que cuida mis vacas
también tiene padres
con tiernas entrañas?

He pasado con él esta noche,
y en las horas de más honda calma
me habló la conciencia
muy duras palabras...
y le dije que sí, que era horrible...,
que llorándolo el alma ya estaba.
El niño dormía
cara al cielo con plácida calma;
la luz de la luna
puro beso de madre le daba,
y el beso del padre
se lo puso mi boca en su cara.

Y le dije con voz de cariño
cuando vi clarear la mañana:
-¡Despierta, mi mozo,
que ya viene el alba
y hay que hacer una lumbre muy grande
y un almuerzo muy rico!... ¡Levanta!
Tú te quedas luego
guardando las vacas,
y a la noche te vas y las dejas...
¡San Antonio bendito las guarda!...
Y a tu madre a la noche le dices
que vaya a mi casa,
porque ya eres grande
y te quiero aumentar la soldada.

José María Gabriel y Galán 

Emeterio Cuadrado DÍaz

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Retrato de Emeterio Cuadrado Díaz / Óleo sobre tela 61 x 50 cm  / Alejandro Cabeza 2017 / Colección Museo Arqueológico Regional de Madrid

La escasa documentación fotográfica accesible convierte el retrato de Emeterio Cuadrado en uno de esos proyectos de complicada realización. Finalmente doy por bien empleado el esfuerzo, pues los resultados me parecen excelentes. La notable ejecución dota al personaje de la frescura y vitalidad que en realidad buscaba. Se trata de un retrato luminoso y vibrante, que refleja la humanidad del arqueólogo ya en una madurez serena.

En efecto, trabajar a partir de una fotografía no ha de suponer, en absoluto, calcarla o copiarla: no se trata de obtener una estampita o una suerte de nueva fotografía aún más grande. Esto implicaría, obviamente, un concepto bastante simplista y pobre del retrato. Cuando trabajamos a partir de documentación fotográfica, lo realmente interesante es reinterpretarla; encontrar sus virtudes, tanto en el color como en la forma. 

Este retrato de Emeterio Cuadrado se incorpora a la colección y fondos del espectacular Museo Arqueológico Regional (MAR), que acogen con gran afecto y entusiasmo a quien fue una figura esencial para la arqueología de la Comunidad.

El MAR se inaugura el 25 de mayo de 1999. Además de su función de investigación y conservación del patrimonio arqueológico, exhibe una colección permanente con un recorrido cronológico y didáctico: fósiles paleontológicos, útiles paleolíticos, neolíticos, vestigios de la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, una importante colección de época romana (destacando los mosaicos) y elementos de cultura material de las edades Antigua, Media y Moderna, hasta alcanzar la arqueología de la época industrial. Dicha colección va incrementándose a medida que se producen nuevos descubrimientos en las prospecciones arqueológicas efectuadas en la Comunidad de Madrid. Así, por ejemplo, a principios de 2012 se incorporaron más de medio centenar de piezas procedentes de recientes excavaciones, entre ellas una phiále mesómphalos (pátera umbilicata) conocida como la Pátera de Titulcia.

El museo realiza exposiciones temporales de temática arqueológica, paleontológica e histórica. Entre sus dependencias se encuentra la Biblioteca Emeterio Cuadrado, de uso restringido, especializada en Arqueología, Cartografía de la Comunidad de Madrid, Museología y Restauración.

Emeterio Cuadrado Díaz (Murcia, 29 de septiembre de 1907 - Madrid, 12 de enero de 2002) fue un reconocido ingeniero de caminos que ejerció su profesión intensamente a lo largo de toda una vida muy activa. Desde muy joven mostró inquietudes culturales. Su pasión por la arqueología le convirtió en prestigioso investigador de la protohistoria. 

Tras estudiar en Madrid, fue destinado a Cartagena como director de obra en los Canales del Taibilla. Posteriormente, impulsó como teniente de alcalde de Cartagena la creación del Museo Arqueológico Municipal.

Su afición a la arqueología se incrementó con el hallazgo de varios yacimientos durante la construcción del canal, y en concreto, en 1945, el complejo ibérico de El Cigarralejo (poblado, santuario y necrópolis), al que dedicó su vida. Junto a las excavaciones de la necrópolis construyó una pequeña casa, a la que jocosamente llamó “Hotel Necropol”, por la que pasaron especialistas y profesores de España, Francia, Portugal y Alemania, así como alumnos de la Universidad de Murcia.

Fruto de sus investigaciones fue la publicación por parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de los ajuares de más de trescientas tumbas, cuyas conclusiones han servido de guía para los trabajos de especialistas en mundo íbero de las generaciones posteriores. Sus investigaciones, hoy en día aún vigentes, le granjearon el reconocimiento internacional.

Victoriano Crémer

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Retrato de Victoriano Cremer / Óleo sobre tela 41 x 33 cm / Alejandro Cabeza 2017 /
Colección Museo Provincial de León


Victoriano Crémer, el poeta español más longevo, fallecido a los 103 años, se convierte en todo un símbolo para los leoneses. Curiosamente el escritor granadino Francisco Ayala nace el mismo año que él, en 1906, y fallece también en 2009. Si pienso en su generación, inevitablemente, como pintor, se me viene a la cabeza Salvador Dalí (nacido en 1904), que era sólo dos años mayor. 

Es un cuadro modesto pero intenso, que refleja la madurez del poeta. La factura suelta y espontánea del retrato pretende plasmar el gran vigor del personaje. He jugado con un registro de tonos claros y amarillos, que contrastan con el fondo neutro gris tan practicado en las bases preparatorias de los lienzos. Estos dos tonos son extremos en un circulo cromático, y el juego entre ellos ofrece matices interesantes al retrato cuando se entremezclan en la piel de un rostro. Esta gama rica en sutilezas transmite una sensación de armonía y atractivo, y conceden al trabajo la apariencia de una fácil ejecución. Pero la realidad es bien distinta: nunca resulta sencillo recrear una atmósfera, ni tampoco encontrar un equilibrio. Esa ficción es únicamente producto del poder de seducción de la pintura, que nos atrapa y embarga.

Este retrato de Victoriano Crémer se incorpora a la Colección y fondos del Museo Provincial de León. Este museo, el más antiguo de la provincia, está ubicado en la Plaza de Santo Domingo y narra la historia de la León a través de la Arqueología, el Arte y la Etnografía. Su exposición permanente propone un itinerario por la historia del territorio a partir de algunas de sus realizaciones culturales más representativas. Está articulada en siete áreas de conocimiento, cuyo desarrollo cronológico permite ofrecer otras reflexiones paralelas y recorridos alternativos. 

Victoriano Crémer Alonso (Burgos, 1906 -  León,  2009) fue un poeta, novelista y ensayista español. Hijo de un trabajador de la Compañía de Ferrocarriles del Norte de España, su infancia transcurrió en Burgos, Bilbao y León. En esta última ciudad estudió con los Hermanos Maristas. Publicó su primer poema con 16 años, en el semanario Crónica de León.

Trabajó en su juventud como vendedor de periódicos, mancebo de botica, "amanuense para ilustres jubilados", tipógrafo, locutor y periodista clandestino mientras se involucraba en las actividades de los anarcosindicalistas de León, donde residió prácticamente toda su vida y donde fue una figura muy querida y respetada. Durante la República fue secretario del Ateneo Obrero Leonés.

Durante la Guerra Civil Española, se libró de la muerte en varias ocasiones y tras salir de la cárcel fue uno de los fundadores, junto con Antonio González de Lama, Luis López Santos, José Castro Ovejero, Luis López Anglada, Antonio Pereira y el también poeta Eugenio G. de Nora, de la revista Espadaña, que sirvió de medio de expresión para muchos autores de la corriente llamada poesía desarraigada de posguerra, que tuvo no pocos enfrentamientos con el régimen franquista y canalizó la lucha de toda una generación de poetas que encontraron en ella su medio de expresión.

En la obra poética de Victoriano Crémer hay siempre un sentido existencialista de la vida, una reflexión constante sobre la muerte y un testimonio de sus preocupaciones ante la realidad sociopolítica española: denuncia de la injusticia social y la degeneración de los valores  en la sociedad contemporánea.

Emili Gandia i Ortega

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Retrato de Emili Gandia i Ortega / Óleo sobre tela  65 x 54 cm /  Alejandro Cabeza 2016


Con este retrato de Emili Gandia sumo uno más a la colección de arqueologos españoles. Personaje trascendente en la arqueologia levantina y nacional. No me consta ningun retrato de el o por lo  menos yo no lo conozco.

Este retrato he decidido realizarlo en unas gamas de tonos claros y suaves que se salen fuera de la tendencia que ultimamente estaba realizando para dar otra visión un poco mas colorista y contrastada con la que he obtenido buenos resultados. Suavidad, Soltura, y una visión global de ejecución en todas las partes del cuadro son las virtudes de esta obra. Siempre he comentado que las armonías han de estar a nuestro alcance en todo lo que se pinta. Procurar variar, estudiar otros tonos de color, otros planteamientos. De esta manera uno se enriquece no dejando de aprender para avanzar. Y no quedandose con un oficio limitado, cosa que sucede en una gran mayoria de casos.

Emili Gandia nació el 23 de enero de 1866, hijo de una modesta familia de labradores con cinco hijos. Su madre murió cuando él era pequeño, por lo que estuvo criado en casa de su hermana mayor. En 1886, con 20 años, marchó a Barcelona, ​​muy posiblemente en busca de las oportunidades laborales generadas al calor de la Exposición Universal de 1888 (en un momento de profunda recesión económica de nuestra ciudad).

La figura de Emilio Gandía está ligada fundamentalmente a las tareas de excavación de la ciudad grecorromana de Ampurias entre 1908 1 1937, que detalló de manera cuidadosa, razonada y precisa en sus Diarios de excavación, la obra magna escrita de Emilio Gandía. En estas campañas de excavación llevó la responsabilidad directa y la dirección efectiva de los trabajos de campo —con el cuaderno en una mano y la paleta en la otra—, bajo la dirección primero de Josep Puig i Cadafalch y, más tarde, de Pedro Bosch Gimpera.

A lo largo del primer tercio del siglo XX, se le encargaron numerosas misiones arqueológicas y trabajos relacionados con el patrimonio cultural de Cataluña, entre las que cabe destacar las campañas de recuperación de las pinturas románicas del Pirineo (1919-19213), con el arranque y traslado al Museo de Barcelona de las pinturas murales (San Clemente y Santa María de Taúll, San Juan de Bohí...); así como su participación en la instalación y adecuación del Museo de Arte de Cataluña y del Museo de Arqueología de Cataluña.

Fue un personaje muy importante en el nacimiento de la arqueología y museología catalanas —por la magnitud de su tarea realizada y por la incorporación de pautas de modernidad de trabajo que han perdurado muchos años—, pero la importancia de sus colaboradores (Puig y Cadafalch, Folch i Torres, Bosch Gimpera, Almagro, etc.), su procedencia y condición social y su formación autodidacta —sin titulación universitaria— fueron circunstancias que minimizaron la importancia de su obra en el contexto cultural de Cataluña en el primer tercio del siglo XX.

Terminada la guerra, Emili Gandia todavía aprovechó sus últimos meses de vida para dar clase en Badalona, donde dejó un recuerdo imborrable en muchos de sus alumnos.
Murió en Barcelona el 13 de diciembre del mismo año 1939.

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