Una carrera pictórica apoyada principalmente en el empleo de una técnica artística impresionista, y quizás por ello hecho que los cuadros giren en torno al paisaje, la composición de figuras y el retrato, donde ha alcanzado el aprecio de la critica y del publico.

Alejandro Cabeza cultiva sorpresivamente una pintura impresionista que difiere totalmente de los estilos, las modas y lo que se lleva en este comienzo de siglo XXI. Se trata de un creador de fuerte carácter que con su forma de ser y entender el hecho artístico esta en las antípodas del gusto general.

Tiene un lenguaje personal que no se corresponde con este con los modos y las modas de este inicio de siglo y posee un mundo inequívoco de obsesiones. Es sorprendente siempre y es capaz de mantener casi constantemente hipnotizado al espectador, que acepta gozoso la visión de unos paisajes, retratos y composiciones de gran belleza. En sus obras estoy seguro que el espectador podrá contemplar una enorme variedad de temas- paisajes, marinas, retratos y composiciones de figuras tratados con una excelente técnica y también rigor didáctico, como corresponde a antiguas formulas impresionistas.

Francisco Agramunt

Rafael Ingelmo Pérez


"Retrato de Rafael Ingelmo Pérez"

"La noticia del embarazo fue acogida con entusiasmo por la pareja. Decidieron ponerle al futuro miembro de la familia el mismo nombre que al hermano difunto: Rafael (“Dios ha sanado”). Efectivamente, aquel pequeño curaría la enfermedad que había irrumpido en una casa otrora alegre: la melancolía.

Apenas la contadora de cuentos le dio la buena nueva, su marido se aprestó a esquilar algunas de sus ovejas. La madre de Rafael lavó cuidadosamente los grandes montones de mullida lana, los extendió al sol, los tiñó con un gusto exquisito y los cardó e hiló pacientemente. Tejía el ajuar con premura, pues tenía todavía mucho trabajo por delante. Aun así, no renunciaba a gozar de cada vuelta que añadía a sus trabajos con las largas agujas de lana o con las cortas de ganchillo, de cada puntada realizada para coser los remates y cenefas...

Todavía conserva la manta que su bisabuela le tejió a su abuelo aún antes de que éste naciera. Tiene tantos años que, en algunos puntos, las cenefas se han descosido. Pero el tiempo ha respetado los sutiles juegos de colores con los que las manos diestras tejieron elegantes grecas. De vez en cuando la saca del armario en el que la conserva amorosamente. Mientras acaricia la suave lana, recuerda las historias que su abuelo le contaba de pequeña e imagina un pequeño pueblo de Salamanca. Los parajes secos se dibujan claramente en su mente a pesar de no haberlos visitado nunca sino en sus sueños, cuando se queda dormida sobre el sofá del salón, abrazada a esa manta en la que aún puede oler el suave aroma de sus antepasados." (Fragmento del relato Sueñan los niños aldeanos con libélulas metálicas, obra de Salomé Guadalupe Ingelmo. El texto fue publicado en Los Cuadernos de las Gaviotas n. 6, Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica Comunicación Oralidad y Artes/COMOARTES Ediciones, Madrid/México D. F. : 2010)

José Luis Sampedro

"Retrato de José Luis Sampedro"


CREDO PERSONAL

Creo en la Vida, Madre todopoderosa,
Creadora de los cielos y de la tierra.
Creo en el Hombre, su avanzado Hijo,
concebido en ardiente evolución,
progresando a pesar de los Pilatos
e inventores de dogmas represores
para oprimir la Vida y sepultarla.

Pero la Vida siempre resucita
y el Hombre sigue en marcha hacia el
mañana.

Creo en los horizontes del espíritu
que es la energía cósmica del mundo,
Creo en la Humanidad siempre ascendente.
Creo en la Vida perdurable.
Amén
(José Luis Sampedro)

“Existe el derecho a la vida, pero también existe, y es más importante, el deber de vivirla” (José Luis Sampedro).

“La voluntad garantiza el triunfo del hombre sobre la materia. Gracias a ella, el cuerpo trasciende sus propias fronteras y conquista una libertad inviolable, inmune a la jaula” (Salomé Guadalupe Ingelmo).

Salomé Guadalupe Ingelmo

Retrato de Salomé Guadalupe Ingelmo

A pesar de todos sus esfuerzos, Alicia no consigue encontrarse al otro lado del cristal. Esa desconocida ha de ser feliz: esposo, un hijo sano, un discreto número de amigos, una situación desahogada en tiempos difíciles… Sólo que, de repente, en el improvisado espejo se diluyen todos los afeites y artificios como una mancha lavada con trementina, y queda sólo ella: la mujer insatisfecha, la artista frustrada. Tiembla ante su propia imagen al recordar el consejo del maestro da Vinci. Si tuviese razón y la realidad fuese lo que el espejo refleja… Como dice el eminente crítico Werner Hofmann, una mujer ante el espejo puede vivir únicamente una experiencia funesta de sí misma.
Esa noche tarda en conciliar el sueño. Finalmente se levanta y camina por la casa descalza para no hacer ruido. Gira el pomo delicadamente, pero ante ella no se abre el dormitorio de su hijo. Se ve a sí misma no en su antiguo estudio, sino en uno ajeno pero no desconocido. Al fondo hay un lienzo que no es el del cuadro sino una tela impoluta, invitante. En el suelo, sobre los tubos que llenan desordenadamente el maletín de pintura, el turbador espejo de mano. Uno muy similar a ése en el que se contempla la Lilith de Dante Gabriel Rosseti. Ése en el que la Historia de la Pintura hace mirarse una y otra vez a la denostada Eva para que el pecado de Narciso parezca menos grave.

(Fragmento de Dama sobre espejo, relato de Salomé Guadalupe Ingelmo)

Mujer retratada

Mujer retratada


Ensayo: La revelación de un boceto

Un pensamiento, un desarrollo, un estudio... el ensayo es a la literatura lo que el boceto a la pintura: un apunte rodeado de sensaciones para desarrollar. El boceto recoge toda su esencia y su intención, porque la base de una gran obra siempre esta rodeada de esencias que subyacen en su estructura, que vertebran su composición y que alientan sus posibilidades. El boceto en el arte también es como el microrrelato en literatura: la síntesis de un conjunto para una visión clara. A veces las obras pequeñas son más complicadas que las grandes. A veces las grandes carecen de toda sustancia pictórica por no tener precisamente esencia. No es una elección tomar unas u otras formas de creación; en realidad están unidas. Son inseparables, indispensables. Son antecesoras, si queremos, unas de las otras; pero imprescindibles en toda estructura final.

Las sustancias de las obras no se recogen en la técnica creativa, ni en los inventos dados a la originalidad. Tampoco, en las ideas o sus contenidos. Se recoge, más bien, en la esencia: la esencia va muy unida a la intención y al sentimiento, valores cada vez más perdidos con el paso del tiempo, antecesores que se olvidan muy a menudo en gran parte de la creatividad artística. Es por esto que muchas obras carecen de vida propia para pasar a ser meras reproducciones desnaturalizadas, representaciones lánguidas con falta de sustancia. Y es que no alimentan a la esencia como un primer fundamento del arte.

Lo inacabado siempre esta menospreciado en la mayoría de trabajos. Esto no siempre ha de ser así; lo inacabado puede ofrecer lo que lo acabado no da, o lo que sus errores incorregibles ofrecen más a menudo. Lo inacabado siempre define un saber parar, para una búsqueda constante. Es preferible quedarse corto a pasarse. El boceto siempre podrá ser acabado aunque no debiera, el acabado está condenado a perecer su racionalización. Una pintura boceto no ha de provenir de un no saber acabar, de ignorancia o de incapacidad. Puede provenir de un conocimiento de esencias y valores en la pintura, o sencillamente de tener un gran concepto del arte. Las obras de arte han de estar vivas. Nos piden cosas, incluso a veces su lugar. Acabar más allá de la realidad muy a menudo es propio de un hacer sistemático, efectista, falto de esencias, atribuible a un autómata con el síndrome de perfección. Lo acabado siempre ofrece pérdidas de la esencia creativa a merced de nada, o de exigencias directas verdaderamente de la pura ignorancia, sacrificar grandes resultados en una obra es muy común en muchos trabajos figurativos. El boceto, lo inacabado, los trabajos con esencia desnudan la pura naturaleza del artista, la sustancia mas reveladora de una realidad, una intención que viene del arte más profundo de nosotros mismos para desvelarnos nuestra propia personalidad.


Alejandro Cabeza

Autorretrato

Autorretrato

Prólogo de Salome Guadalupe Ingelmo, "El retrato de Dorian Gray"

Wilde fue, sin lugar a dudas, un ser demasiado libre y franco para su época —"Vivir es lo más extraño del mundo. La mayoría de la gente existe, eso es todo"; "La auténtica vida de alguien es muy a menudo la vida que uno no lleva"—, un individuo insólitamente rebelde y provocador en aquellos tiempos —"Una idea que no es peligrosa no merece de ninguna manera el nombre de idea"; "Uno debiera ser siempre un tanto improbable"; "La opinión pública sólo existe donde no hay ideas"; "Fui un hijo de mi época tan típico que en mi perversidad, y por el placer de esa perversidad, convertí lo bueno de mi vida en malo y lo malo en bueno"—. El personaje frivolo que había inventado —"El Arte es lo único serio del mundo. Y el artista, el único que no es serio nunca"; "La insulsez es la adolescencia de la seriedad"— terminó eclipsando a su creador y pasando a la posteridad en su lugar —"Una máscara nos dice más que una cara"; "Sólo las cualidades superficiales perduran. La más profunda naturaleza del hombre se descubre en seguida"—. Sin embargo, en Wilde hubo espacio para muchos otros sentimientos infinitamente más nobles aunque menos aclamados, tanto en la esfera personal —"Una buena acción engendra siempre otra"; "La generosidad es la esencia de la amistad"; "La envidia es una de las cosas más terribles y puede estropear el carácter de cualquiera"; "Lo que un hombre tiene realmente es lo que es en su interior"; "Un mapa del mundo en el que no esté incluida la utopía no merece la pena ni mirarlo"; "Ahora he aprendido que la piedad es lo más grande y hernioso del mundo y, por eso, no puedo guardar inquina a los causantes de mi sufrimiento, ni a los que me condenaron, ni a nadie, porque sin ellos no habría llegado a saber todo eso"— como en la social — "Uno debe pensar mal de todo el mundo hasta que, por supuesto, se demuestre que son buenos. Pero actualmente eso requiere muchísima investigación....


Prólogo de Salome Guadalupe Ingelmo, Ganadora del I premio Prolongado a los clásicos
2008 Editorial Nemira.

Perfil de mujer


Perfil de mujer

Camina lentamente con la vieja fotografía en blanco y negro en la mano. Escruta cada rincón intentando reconocer alguno de los detalles que la cámara inmortalizó tantas décadas atrás. Pero sus esfuerzos resultan vanos; ya nada es como era. Todo parece más nuevo y lleno de colores. Quizá también más alegre, a pesar de todo. Tras mucho buscar el soberbio palomar en piedra que su imaginación infantil convirtió antaño en un castillo, se da por vencido y se sienta en un banco frente a un grupo de palomas que picotean por el suelo. Sólo ellas parecen no haber cambiado. En la vida real siguen teniendo el mismo color ceniciento de la foto.

Las grandes aves plúmbeas vuelan sorprendentemente ligeras sobre nuestras cabezas.

-¡Mira, mamá, mira! -exclamo al tiempo que señalo hacia el cielo.

Pero mi madre no parece compartir mi entusiasmo. Tira de mí aún con más impaciencia. Ése es uno de los pocos recuerdos que conservo de ella. El paso de los años ha terminado por borrar su rostro. Y, sin embargo, recuerdo su mano firme apretando....

Fragmento "El nido Vacío" Salomé guadalupe ingelmo Premio 2008 de relato "Las Redes de la Memoria"

Miguel Salvador



Encargo de Miguel Salvador

Sobre El retrato de Dorian Gray Oscar Wilde dijo en cierta ocasión que "en la primera novela de cada autor el personaje principal debe ser o Cristo o el Fausto". En ambas historias, el protagonista trata de enamorar a una mujer, matando no sólo a ella, sino también a su hermano, quien busca venganza. Wilde afirmó que la idea de El retrato de Dorian Gray es "vieja en la historia de la literatura", pero que él le había dado "una nueva forma.

Pues algo parecido puede llegar a pasar con el concepto en el arte pictórico, retratar no es nuevo, es un genero muy viejo en la historia del arte, pero siempre cabra la posibilidad de hacerlo de una nueva manera que el artista la hace propia o peculiar. En este encargo, retrato a un señor de cierta edad en una posición de apoyo sobre una silla con el brazo descansando en ella, apoyándose con la otra mano en su propia pierna, como si su edad, su peso lo obligase a sujetarse bien. La inestabilidad, el vértigo o la inseguridad del espacio y el entorno a veces nos hacen tomar ciertas poses o posiciones que nos reflejan de alguna manera, el pintor ha de saber captarlas.


Juan Antonio


Dedicado a mi tío Juan Antonio quien realmente me a visto crecer y fue testigo de mi pasión por el arte, por desgracia ya no esta con nosotros, el es ya conocedor de la gran pregunta de la vida, la que nadie tiene respuesta, la que promueve el mundo de nuestra existencia, en realidad la única respuesta que tenemos los seres vivos es la del vació que nos causa, la vida siempre nos deja huecos insustituibles este es uno de ellos.

Mujer con Cantaro

Mujer con cantaro

Sus ágiles manos desatan el paño de cocina que utiliza como mandil. Mientras se rasca la mata de pelo desgreñada que corona su cabeza, repasa mentalmente todas las tareas del hogar que deberá realizar antes de que el anciano despierte. Afortunadamente la casa es muy pequeña y su mobiliario extremadamente modesto, de forma que en realidad hay poco que limpiar. Tras haber barrido, se dispone a recoger los platos de la noche anterior. Como siempre, lavará muy sigilosamente los cacharros y después hará la colada. Sin duda ésa es la tarea más ingrata de cuantas le esperan a lo largo del día, pues siempre ha temido y odiado el agua. Es tal su aversión por el líquido elemento que muchos años atrás le hizo desistir de declararle su amor a una bella náyade de la que se había prendado durante uno de sus ocasionales paseos por el cercano bosque. Sin embargo, por ese anciano ha vencido sus instintos y ha dominado sus miedos. Aunque siempre se calza unos gruesos guantes de goma antes de meter las manos en el fregadero...


Fragmento: "El duende que tuvo que crecer" por Salome Guadalupe Ingelmo"


Salomé Guadalupe Ingelmo


Retrato de Salomé Guadalupe Ingelmo (Madrid, 2011)


EN LA CARA OCULTA DE LA LUNA

La recuerda en su celda, en las largas noches insomnes, cuando el humo de los cigarrillos que fumaba lánguidamente ejecutaba seductoras danzas en el aire. La luz de la luna, que se filtraba entre los barrotes de su ventana, dibujaba claroscuros en su rostro desmejorado. Entonces ella dejaba de ser Mata-Hari y volvía a convertirse sencillamente en Margaretha. Mientras la bailarina india educada por los brahmanes quedaba atrás, la hija del sombrerero holandés relataba su infancia de pobreza [...] Margaretha rememoraba sus ansias de escapar lejos […] Hablaba del temor a la vejez que todo lo marchita... Pero nunca del descubrimiento de su talento: nunca de aquel misterioso parto en el que, de entre las brumas, surgió cual Shiva danzante, capaz de dar la vida o destruir con un solo movimiento de su cadera, ella. Nunca de ese desgarro doloroso en el que abriendo la puerta a la luz, franqueó el paso también a la muerte. Nunca de esa otra mujer.

[…] Los pasos siguen resonando a sus espaldas, como un eco de sus propios pasos que se adapta armoniosamente al sonido de sus tacones sobre el empedrado, como un diestro músico empeñado en poner el contrapunto al instrumento solista. Las farolas iluminan precariamente la calle poblada por inquietantes sombras. Cada isla de luz parece una promesa de salvación. Entre una y otra, el pulso se acelera y los pies parecen volar [...] Pero su misterioso acompañante no está dispuesto a abandonarla. Por el rabillo del ojo percibe el movimiento a pocos centímetros de distancia. Cuando se vuelve, no encuentra cuerpo alguno. En el suelo, junto a su sombra, hay otra silueta idéntica que también surge de sus propios zapatos. Ambas mujeres, unidas como las manecillas de un reloj, esperan a que ella decida ponerse de nuevo en marcha.

Esa sombra habrá de acompañarla toda la vida, aunque inexplicablemente nadie más que ella parezca poder verla.

[…] A pesar de su figura perfecta, no era hermosa. Sin embargo algo cautivador yacía en el fondo de ese cuerpo delgado. Algo envolvente y cálido como las mantas con las que las madres arropan a sus hijos en invierno, no frío y escurridizo como la serpiente en la que sus enemigos acabaron convirtiéndola.

La luz se refleja en la escamas de su vestido, de esa ajustada malla plagada de minúsculos cristales con la que cubre su cuerpo. Ella es la tentación encarnada. Mientras ofrece el gesto voluptuoso bien ensayado ante el espejo, mientras todos los hombres de la sala dejan volar la fantasía, ella no piensa en nada más que en el siguiente paso de baile, en cómo colocarse para que la luz resalte sus curvas; es simplemente un trabajo. Al terminar, en el camerino se amontonan ramos, notas, regalos caros y todo tipo de invitaciones.

Durante la sinuosa danza ha ido despojándose de cada uno de sus velos como una nueva Salomé. Sólo que ella es una mujer segura de sí, perfectamente consciente del poder que le confieren sus encantos, y sabe bien lo que quiere. Quiere lo que nadie le puede dar. Quiere que la vida fluya entre risas y champán y cuerpos anudados siempre jóvenes. Quiere que la guerra sea desterrada, que la muerte quede lejos para poder acunar entre sus brazos a todos esos soldados cuyos cuerpos acaban hechos pedazos en algún lejano campo de batalla, en una tierra que a nadie le importa, regada por una sangre estéril que no ha de dar frutos. Ahora que ya no puede recuperar la infancia que tan rápido quiso abandonar, quiere que el mundo vuelva a ser un inmenso prado mullido en el que tumbarse a mirar cómo pasan las nubes, a recibir las caricias del sol… Pero se conforma con vivir el presente y no pensar jamás en el futuro. Como si el fondo de las copas en las que busca consuelo le hubiesen revelado ya que no habrá mañana por el que preocuparse. Se conforma con asegurarse el lujo y la protección que sin duda sus influyentes amantes le ofrecerán a ella y a su Vadim, el único hombre que de verdad ha elegido. El único al que es fiel a pesar de todo…

Como cada noche, se sienta en soledad a observar la luna. En las sombras encuentra refugio; su abrazo es cálido y maternal. Después de todo, a pesar de ser una criatura risueña y llena de luz, se siente también un ser melancólico y nocturno. En ella conviven dos naturalezas opuestas, como en todas las fuerzas creadoras, fuentes de vida y quizá a veces de destrucción, como en el útero que nos trae al mundo y en la tierra que ha de acogernos un día.
Reza en silencio a la pálida luna, esa diosa benevolente cuyo cuerpo muestra claros signos de maternidad [... ]

―[…] ¿Te desnudarás?

―Por supuesto. Pero esta vez lo haré como no lo he hecho antes ante ningún ser humano. Me desnudaré para vivir, no para morir. Bailaré desnuda como hizo Shiva, en el que se funden hombre y mujer, y un poco de la vida que todavía me queda dentro se liberará y permanecerá en el mundo aún mucho después de que yo me haya ido. Cuando tú veas las nubes volar y oigas los pájaros cantar sobre las ramas, te acordarás de mí.
―Yo me acordaré de ti siempre…
―No. Sólo siente ―interrumpe su reproche colocándose un dedo sobre los labios resecos, sobre los labios cuarteados de una mujer de cuarenta y un años que sabe estar viviendo sus últimos momentos.
Y esa noche ella baila como Mata-Hari aprendió a hacerlo en el templo de Shiva, pero también como Margaretha habría deseado hacerlo ante un compañero. Esa noche, por primera y última vez, no piensa en la posición que debería adoptar para sacar el máximo partido a sus encantos, ni en la elección más conveniente entre los hombres que seguramente visitarán su camerino tras el espectáculo, ni en el tiempo que aún le puede quedar antes de ajarse definitivamente y formar parte del olvido, de morir sola y abandonada… No piensa.
A fuerza de alimentar su leyenda con historias fantásticas sobre sus orígenes, hasta ella casi ha acabado por olvidar de dónde proviene. Pero esa noche Mata-Hari desentierra a la Margaretha que yace bajo el polvo que se ha acumulado sobre ella en todos esos años, bajo los sedimentos que se han ido depositando sobre su vida desde la infancia. Esa noche, la mujer con dos sombras habla de una infancia tierna entre nidos de pájaro y ranas en el río, de una niña con perennes costras en las rodillas y manchas tiznándole la piel tostada por el sol entre las pecas.

(Selección de fragmentos extraídos de "Cuando tú no estés", Salomé Guadalupe Ingelmo)


Salomé Guadalupe Ingelmo (Madrid, 1973). Se doctoró en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid (Tesis en régimen de cotutela con la Università degli Studi de Pisa). Es miembro del Instituto para el Estudio del Oriente Próximo, con sede en la UAM, y desarrolla desde 2006 actividades docentes como profesor honorífico en dicha Universidad impartiendo cursos relacionados con las lenguas y culturas del Oriente Próximo.
Se forma en la Universidad Complutense de Madrid, Universidad Autónoma de Madrid, Università degli Studi di Pisa, Universita della Sapienza di Roma y Pontificio Istituto Biblico de Roma. Durante los diez años vividos en Italia desarrolló actividades como traductora de italiano y como docente de lengua castellana para extranjeros.

Ha recibido diversos premios literarios en los últimos años. Es ganadora absoluta del II Concurso Internacional de Microtextos Garzón Céspedes 2010 organizado por la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE), por su cuento de nunca acabar Oficio de Narrador; ganadora absoluta del Premio Internacional de Microficción Dramatúrgica “Garzón Céspedes” 2010 (Monoteatro Sin Palabras), por Con la entrega de la tórtola; Premio Internacional de Monólogo Teatral Hiperbreve “Garzón Céspedes” 2010, por La estación de las migraciones; Premio Internacional de Soliloquio Teatral Hiperbreve “Garzón Céspedes” 2010, por A una Beatriz desconocida; Premio Extraordinario al Conjunto Dramatúrgico del IV Concurso Internacional de Microficción “Garzón Céspedes” 2010: Monólogo / Soliloquio / Monoteatro sin palabras; II Premio “Paso del Estrecho” de la Fundación Cultura y Sociedad de Granada, por Bajo el signo del naufragio; V Certamen de Relato Corto Aljarafesa sobre el agua, por Bienaventurados los sedientos; I Premio “Prologando a los clásicos” de la Editorial Nemira, etc. Ha resultado segundo premio en: III Certamen Literario “Paso del Estrecho” de la Fundación Cultura y Sociedad de Granada, XVII Certamen de Relato Breve y Poesía “Mujerarte” de la Delegación de la Mujer de Lucena, X Certamen Literario "Federico García Lorca" del Ayuntamiento de Parla, VI Premio “Briareo” de Cuentos organizado por la Asociación de Amigos de los Molinos de Mota del Cuervo, Certamen Literario Nacional José María Franco Delgado de la Hermandad de los Estudiantes de San Fernando de Cádiz, I Concurso de Leyendas PJ SICA. Ha sido Premio Extraordinario de Cuento Hiperbreve en el Concurso Internacional de Microficción para Niñas y Niños “Garzón Céspedes” 2009 de la CIINOE. Así mismo ha resultado finalista y ha recibido diversos accésit en buen número de certámenes literarios: I Premio Nacional de Relato Corto sobre Texto

Científico de la Universidad de Murcia, Premio "Las redes de la memoria, 2008" de la Asociación Globalkultura Elkartea, I Premio Grup Loebher de Relato Temático, Certamen de Relatos Cortos Mujeres sin Fronteras, XVIII Concurso Literario San Martín de Valdeiglesias, I Certamen Internacional de Literatura Hiperbreve “El Rioja y los 5 Sentidos”. Sus textos han sido seleccionados también en otros certámenes. Varios de sus relatos han sido incluidos en diversas antologías. Cabe destacar la publicación digital de su relato Sueñan los niños aldeanos con libélulas metálicas (con traducción al italiano de la autora, en Los Cuadernos de las Gaviotas n. 6, Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica Comunicación Oralidad y Artes/COMOARTES Ediciones, Madrid/México D. F. : 2010).

Desde hace algo más de un año colabora con la revista digital bimestral miNatura: Revista de lo breve y lo fantástico, en la que han visto la luz sus microtextos de género fantástico, de ciencia ficción y terror.

En agosto de 2009 crea un blog en el que su pasión por la literatura se funde con el amor por la naturaleza y la afición a la fotografía: http://hervasencuatrosaltos.blogspot.com/.

Sus numerosos relatos se encuadran en los más diversos géneros (ciencia ficción, terror, fantástico, realismo, negro, humor, denuncia social, costumbrista, existencialista...), pero se siente especialmente cómoda en el género histórico. Su producción poética, menos extensa, se desarrolla fundamentalmente en lengua italiana. Por el momento ha escrito únicamente dos novelas.

La pintura y la naturaleza dejan una profunda huella en sus obras, tanto en prosa como en poesía. Desconfía de las clasificaciones y huye de las categorías, pero si le pudiese satisfacer alguna, se definiría como una autora honesta y comprometida. Siempre, ante todo, como un ser humano.

Hervás en cuatro saltos
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...